Nota original Publicada en Revista IDM
Por: Claudia Sáenz, Gerente Senior de Mantenimiento e Ingeniería del Viaducto Bicentenario
- El viaducto elevado integra un sistema hidráulico avanzado desde su origen para gestionar rápidamente el agua de lluvia y garantizar la seguridad.
- En el Valle de México, donde las lluvias suelen poner a prueba la infraestructura urbana, el Viaducto Bicentenario se ha convertido en un ejemplo de cómo un diseño pluvial eficiente puede marcar la diferencia en materia de seguridad vial.
Desde su planeación, el Viaducto Bicentenario incorporó un sistema integral de drenaje que permite desalojar de manera rápida y controlada el agua de lluvia. Este diseño evita que se formen encharcamientos en la superficie de rodamiento, reduciendo riesgos de accidentes y garantizando que la circulación se mantenga fluida incluso en tormentas intensas.
Uno de los elementos más visibles son las llamadas obras de excedencia: goteros instalados en cada trabe que permiten liberar la humedad acumulada en la estructura. Aunque para los conductores pueda parecer inusual ver caer agua desde la autopista, se trata de un mecanismo normal y necesario para mantener la seguridad de la vialidad.
El sistema pluvial fue concebido como parte esencial del diseño del Viaducto Bicentenario; su correcto funcionamiento depende tanto de la ingeniería con la que fue construido como de la supervisión y conservación permanentes.
Como contexto, el escurrimiento pluvial proveniente del segundo nivel del Viaducto Bicentenario corresponde al mismo volumen de precipitación que incide de manera natural sobre la vialidad primaria; el sistema hidráulico de la estructura únicamente canaliza y descarga dicha agua, sin generar aportes adicionales ni modificar las condiciones hidráulicas de la superficie inferior, por lo que no representa un impacto en la parte inferior del Periférico ni en su capacidad actual de drenaje.

El sistema funciona bajo programas de supervisión interna y externa, aplicados con estándares internacionales de conservación. Esta estrategia permite garantizar que la infraestructura responda adecuadamente a la temporada de lluvias y se mantenga en condiciones óptimas para los más de 35 mil vehículos que transitan a diario por la vía.
La combinación de ingeniería y mantenimiento permanente busca ofrecer certidumbre a los automovilistas: poder circular sin temor a inundaciones o desperfectos derivados de la acumulación de agua.
Si bien la fortaleza del Viaducto Bicentenario está en su diseño, el mantenimiento sigue siendo clave para preservar sus condiciones, es por ello que entre 2020 y 2024 se invirtieron más de 62 millones de pesos en programas de conservación, y en 2025 se destinarán más de 18 millones de pesos adicionales para reforzar la infraestructura hidráulica y vial.
Actualmente, se están llevando a cabo trabajos de mantenimiento a la red hidráulica del Viaducto Bicentenario, con el objetivo de optimizar su funcionamiento, actualizar los sistemas hidráulicos internos de las trabes y garantizar la seguridad vial, especialmente durante la temporada de lluvias. Si bien estas labores contribuyen significativamente a mejorar la infraestructura existente, se reconoce que todo proceso es perfectible y forma parte de un esfuerzo continuo por elevar los estándares de calidad y eficiencia del servicio.
La inversión constante en conservación, la supervisión bajo estándares internacionales y la capacidad de adaptación del sistema hidráulico son prueba de que la ingeniería, cuando se pone al servicio de las personas, construye confianza, previene riesgos y garantiza que el camino siga abierto, incluso bajo la tormenta.